La Justicia declaró penalmente responsable a Ricardo Horacio Puenzo por el crimen de Alejandra “Power” Benítez, la mujer trans asesinada de seis disparos en noviembre de 2020. También fue hallado culpable por la tentativa de homicidio de Diego Ramón Mercado, quien sobrevivió al ataque.
El hecho ocurrió el 5 de noviembre de 2020, cerca de las 5.30, en Ayacucho al 900. Benítez y Mercado estaban en la vereda cuando Puenzo llegó en una motocicleta Yamaha Crypton. Tras mantener una discusión con Benítez, extrajo una pistola calibre 9 milímetros y disparó varias veces.
Seis proyectiles impactaron en Benítez, que murió en el lugar, mientras que otros cuatro alcanzaron a Mercado. El hombre permaneció cinco días internado en estado crítico antes de recuperarse. Puenzo escapó en la motocicleta con el arma.
La causa tuvo un largo recorrido judicial. En junio de 2021, un tribunal había absuelto a Puenzo por el beneficio de la duda. Sin embargo, en marzo de 2022 la Corte Suprema de Justicia de Tucumán ordenó realizar un nuevo juicio.
Cinco días antes de ese segundo debate, Puenzo se fugó de la provincia. Permaneció prófugo durante cuatro años, hasta que fue detenido en Mar del Tuyú en junio de este año.
El nuevo juicio comenzó el 3 de agosto y se extendió durante ocho jornadas. Declararon compañeras trans y allegados de Benítez, peritos del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), policías que participaron del procedimiento y Mercado, considerado el principal testigo del caso.
Los jueces Guido Cattáneo, Bernardo L’Erario Babot y Sebastián Norniella Parache concluyeron que las pruebas reunidas permitían atribuirle a Puenzo los disparos.
Entre los elementos considerados estuvieron las ocho vainas calibre 9 milímetros encontradas en la escena, que habían sido disparadas por una misma arma. También se analizaron muestras de piel de la víctima y partículas encontradas en la motocicleta secuestrada a Puenzo, compatibles con residuos de disparo.

El tribunal también consideró que, pese a las contradicciones de Mercado, sus declaraciones permitieron identificar las características del atacante y resultaron compatibles con otros testimonios y evidencias incorporadas durante el debate.
La defensa había planteado que el atacante podía haber sido otra persona trans e incluso que podrían haber participado varios agresores. Los jueces rechazaron ambas hipótesis.
Sin embargo, el tribunal no hizo lugar al agravante por odio a la identidad de género ni al pedido de que el hecho fuera considerado un transfemicidio. Según explicaron los magistrados, la Fiscalía no logró demostrar cuál fue el motivo de la pelea entre Benítez y Puenzo ni acreditar que el ataque haya estado motivado por la identidad de género de la víctima.
“El Tribunal no niega que el crimen se dio en un contexto de vulnerabilidad social de Benítez”, señalaron los jueces, aunque consideraron que para aplicar ese agravante era necesario acreditar un móvil de odio o violencia de género que, en este caso, no quedó probado.
La Justicia también rechazó el pedido para investigar a Mercado por falso testimonio y admitió parcialmente la demanda civil presentada por Verónica Gabriela Benítez, madre de la víctima, por daño moral y psicológico.
Ahora comenzará la etapa de cesura, en la que otro tribunal deberá determinar la pena que le corresponde a Puenzo. Las partes tendrán cinco días para ofrecer las pruebas que serán consideradas en esa instancia.


