Tini Stoessel habría tomado una decisión que representa un cambio profundo en la administración de su carrera: después de 15 años, apartó a su padre, Alejandro Stoessel, de la conducción de sus negocios y puso en marcha una auditoría para revisar la estructura económica construida alrededor de su actividad profesional.
La decisión se habría producido hace aproximadamente tres meses, cuando la artista resolvió finalizar la representación que su padre ejercía desde que ella tenía 14 años y alcanzaba reconocimiento internacional como protagonista de Violetta. A partir de entonces, incorporó abogados y asesores para revisar contratos, sociedades, cuentas bancarias y derechos vinculados con su carrera.
Según la información difundida sobre la auditoría, el relevamiento contable, jurídico y societario habría arrojado un dato que sorprendió a la cantante: Tini no figuraría como propietaria, ni siquiera parcialmente, de las empresas que recibían los ingresos generados por su actividad artística.
Las empresas que administraban los ingresos de Tini
Una de las sociedades mencionadas en el relevamiento es QVT Management, radicada en Estados Unidos y vinculada con Alejandro Stoessel y Francisco Stoessel, hermano de la cantante. Según la información publicada, esa compañía habría intervenido en la facturación de distintos acuerdos publicitarios vinculados con la artista.
La auditoría también habría detectado que determinados ingresos correspondientes a contratos discográficos eran percibidos por sociedades sobre las cuales Tini no tendría participación ni poder de decisión.
El informe habría señalado además que no existirían acuerdos que garantizaran directamente a la cantante una participación determinada en los beneficios derivados de futuros álbumes, recitales o compromisos comerciales.
Durante años, Tini habría facturado personalmente de manera esporádica por sus servicios artísticos y, según la información difundida, algunas de esas operaciones se realizaban a pedido de su padre. Al comparar esos movimientos con los ingresos registrados por las sociedades vinculadas a su carrera durante 2025, los profesionales habrían detectado una diferencia significativa entre lo que cobraba directamente la artista y el volumen de dinero que manejaban las empresas.
Tini no tendría control sobre las cuentas
Otro de los puntos que habría surgido de la revisión está relacionado con el manejo bancario.
Alejandro Stoessel habría sido quien concentró durante años la administración contable, jurídica y financiera de la carrera de su hija y habría tenido autorización para operar las cuentas de las sociedades.
Tini, en cambio, no figuraría habilitada para realizar movimientos sobre esas cuentas. Según la información difundida, durante años habría tenido solamente una cuenta bancaria de titularidad exclusiva y recién habría podido acceder directamente a ella en junio de 2026, después de la intervención de sus abogados.
La auditoría también habría establecido que la firma de determinados documentos por parte de la cantante no implicaba necesariamente una cesión de sus derechos de imagen ni de los derechos económicos derivados de sus creaciones.
El nuevo equipo busca reorganizar su patrimonio
Después de apartar a su padre de la conducción profesional, Tini habría incorporado un equipo de abogados y asesores para recuperar el control de su patrimonio y reorganizar las sociedades vinculadas con su actividad.
El informe habría señalado que las empresas que recibían los fondos no participaron directamente en la creación de sus canciones, discos, espectáculos o proyectos actorales, pese a que habrían sido utilizadas para canalizar los ingresos generados por esas actividades.
Actualmente se desarrollaría una negociación dentro de la familia para determinar cómo se reorganizará la estructura empresarial y qué ocurrió con los ingresos producidos durante más de una década.
Por el momento, no existe una denuncia penal ni una resolución judicial que permita afirmar que se cometió un delito. La auditoría continúa y cualquier eventual irregularidad deberá ser determinada a partir de la documentación y de las medidas que eventualmente adopten los involucrados.
El consejo que habría profundizado el conflicto
El quiebre entre padre e hija se habría profundizado luego de que Alejandro Stoessel le recomendara a Tini firmar una división de bienes o un acuerdo prenupcial antes de su casamiento con Rodrigo De Paul.
La sugerencia no habría sido bien recibida por la cantante y, posteriormente, habría tomado la decisión de incorporar una nueva estructura profesional para administrar sus asuntos económicos.
El cambio ocurre mientras Tini continúa con su carrera internacional y prepara nuevas presentaciones de la gira FUTTTURA, con conciertos previstos en distintos países de América Latina y Europa.
Después de haber delegado durante gran parte de su carrera la administración de sus negocios en su padre, la cantante busca ahora conocer en detalle cómo se manejaron los ingresos generados por su música, su imagen y sus contratos comerciales y recuperar el control directo sobre su patrimonio.


