Gustavo Yankelevich salió a defender a su nieta Azul Giordano después de que un comentario en redes la vinculara con el relato de violencia que su hermano Valentín hizo público sobre su padre, Darío Giordano. El productor respondió directamente a una usuaria, en medio de la repercusión que generó el testimonio de su nieto.
El cruce se produjo en una publicación en la que Yankelevich había compartido una fotografía junto a sus nietos Valentín y Franco, acompañada por un mensaje de reconocimiento hacia ambos. “Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla, tienen toda mi admiración. Los amo”, escribió.

Entre los comentarios que recibió la publicación, una usuaria preguntó si Azul vivía con su padre. Otra respondió: “Debe ser igual que el padre”. El mensaje fue eliminado posteriormente.
Ante esa intervención, Yankelevich decidió contestar y aclarar la situación de su nieta. “Azul es un sol y vive en Estados Unidos donde estudia. No la comparen por favor. Ella también sufrió mucho”, escribió.

Azul Giordano, a diferencia de sus hermanos, conservó el apellido de su padre y mantiene un perfil alejado de los medios. Tiene 20 años y se instaló en Estados Unidos para estudiar en Chapman University, una institución privada ubicada en California. Según trascendió en publicaciones familiares, mantiene un vínculo cercano con su abuelo materno, a quien recibió en el campus durante una visita reciente.

La repercusión comenzó después de la entrevista en la que Valentín Yankelevich relató los episodios de violencia física y psicológica que, según su testimonio, sufrió por parte de Darío Giordano tras la muerte de su madre, la actriz Romina Yan, el 28 de septiembre de 2010.
“Siento que llegó el momento de poder contar y sacarme una mochila que vengo cargando hace bastante tiempo”, explicó Valentín, hoy piloto de Turismo Carretera, sobre su decisión de hablar públicamente a los 23 años.
En su relato, contó que las agresiones comenzaron cuando tenía entre nueve y diez años y que también alcanzaron a su hermano Franco. “Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar, pero las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa”, dijo.
El joven describió episodios como ser arrastrado por una escalera o permanecer encerrado en su cuarto. También señaló que el daño psicológico que le dejaron aquellos años “a veces hiere más adentro que un golpe”.
Según su testimonio, él y su hermano intentaron contarles lo que ocurría a sus abuelos paternos, pero no encontraron respaldo. En cambio, su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, los escuchó y decidió actuar.
“Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida”, afirmó Valentín. El productor impulsó un proceso judicial que derivó en la tenencia definitiva de los menores. “Nos dio lo único que necesitábamos, que era amor. Amor y contención. Nada más”, agregó al recordar el apoyo de su abuelo.
Valentín también habló sobre el vínculo actual con su hermana menor. Durante varios años estuvieron distanciados físicamente, mientras Azul permanecía en el hogar paterno. “Al día de hoy tenemos el mejor vínculo. Para ella fue muy duro, al principio sentía que la habíamos dejado sola. Después nos terminó entendiendo y hoy tenemos una relación espectacular”, contó.
A los 18 años, Valentín tramitó el cambio de su apellido en homenaje a su abuelo materno y a la memoria de su madre.


