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Alumnos de la UNT piden que lo que gastará en la fachada del centro Prebisch se use para arreglar baños

La obra en el ingreso al Centro Universitario genera cuestionamientos de estudiantes y docentes, que reclaman falta de consulta, mayor transparencia y piden destinar los fondos a necesidades básicas del predio.


El anuncio de la remodelación del acceso al Centro Universitario Dr. Julio Prebisch, ubicado en el parque 9 de Julio y donde funcionan tres facultades de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), desató una fuerte controversia dentro de la comunidad académica, con cuestionamientos que apuntan tanto al destino de los fondos como a las prioridades de inversión.

Las críticas comenzaron a multiplicarse en redes sociales, principalmente desde sectores estudiantiles y docentes que advierten sobre la ausencia de instancias de consulta previas a la ejecución del proyecto. En ese marco, los reclamos no sólo se enfocan en la falta de participación en la toma de decisiones, sino también en lo que consideran un desfasaje entre las obras planificadas y las necesidades urgentes del predio.

Entre los cuestionamientos más reiterados aparece el estado de mantenimiento de las instalaciones existentes. Estudiantes y profesores insisten en que los recursos deberían destinarse a mejorar condiciones básicas como la higiene y el funcionamiento de baños, aulas, anfiteatros y espacios verdes, cuya situación —según denuncian— presenta deficiencias sostenidas.


Además, en medio del malestar, algunos sectores estudiantiles plantearon la necesidad de avanzar en mecanismos de control más estrictos sobre el uso de los fondos públicos. “Si hay que auditar para ver en qué se gastan los recursos, que se haga”, expresaron, en reclamo de mayor transparencia en la gestión presupuestaria.

En respuesta a las críticas, desde canales oficiales de comunicación de la Facultad de Filosofía y Letras se difundieron imágenes y un video-render del proyecto, que contempla la construcción de una “Nueva Plaza de Acceso Provincial”. La obra implicará una inversión superior a los $375 millones y se estima un plazo de ejecución de cuatro meses.

De acuerdo con la información institucional, la intervención busca jerarquizar el ingreso al complejo universitario, además de mejorar la circulación interna y reorganizar los espacios comunes para quienes transitan diariamente el predio.

Sin embargo, lejos de desactivar el conflicto, la difusión del proyecto pareció profundizar el debate sobre las prioridades presupuestarias en la UNT. Mientras desde la conducción se pone el foco en la revalorización del acceso y la modernización del entorno, una parte de la comunidad universitaria insiste en que el problema central sigue siendo la falta de mantenimiento en áreas clave para el desarrollo cotidiano de la actividad académica.

La discusión deja al descubierto una tensión recurrente en el ámbito universitario: la distancia entre las decisiones de gestión y las demandas concretas de quienes habitan a diario las aulas. En ese escenario, la obra en el Centro Prebisch se convirtió en un nuevo punto de fricción que, más allá de su impacto urbanístico, reabre el debate sobre cómo y en qué se invierten los recursos públicos en la educación superior.