España aseguró este sábado que la situación en Ceuta volvió a una “razonable normalidad” luego de la salida de la mayoría de los migrantes que habían ingresado masivamente desde Marruecos, en una crisis sin precedentes que será analizada por la Unión Europea.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajó al enclave y sostuvo que, si bien “la crisis no se da por cerrada”, la situación está bajo control. Según indicó, “casi todos” los migrantes que cruzaron —hasta 60.000 personas en apenas 24 horas— ya abandonaron la ciudad, aunque reconoció que no hay cifras precisas.
Sin embargo, el presidente de Ceuta, Juan Vivas, ofreció una mirada más cauta y negó que exista una normalidad plena. “Todavía hay miles de personas que deben ser retornadas”, advirtió.
La ciudad autónoma, de unos 84.000 habitantes, vivió una de las peores crisis migratorias de su historia, con la llegada de miles de personas —en su mayoría jóvenes— que ingresaron a nado o saltando las vallas fronterizas. Según un balance oficial, al menos 67 personas murieron en el intento.
En las calles, la actividad comenzó a reanudarse, con cafés abiertos y circulación vehicular, aunque persistían señales de tensión, como largas filas en supermercados y faltantes de productos.
Testimonios recogidos en el lugar reflejan la complejidad del fenómeno. “Toda la gente quiere un futuro mejor, que no hay en Marruecos”, contó un migrante marroquí que logró cruzar. En contraste, otros denunciaron malas condiciones y situaciones de hostilidad durante su permanencia en Ceuta.
La crisis también desató un fuerte impacto diplomático en Europa. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó la situación como un “ataque a la integridad territorial” y pidió una respuesta coordinada del bloque.
En ese marco, 22 líderes europeos solicitaron una reunión urgente, que se realizará este martes por videoconferencia con los ministros del Interior de la UE. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó el encuentro y pidió un análisis conjunto.
Al mismo tiempo, países como Italia cuestionaron la gestión española y anunciaron medidas como controles reforzados en el marco del espacio Schengen, mientras que Francia descartó una salida de España de ese acuerdo.
En paralelo, las autoridades comenzaron a instalar una barrera flotante en el mar para reforzar el control fronterizo en Ceuta, una de las dos únicas fronteras terrestres entre África y la Unión Europea.
La evolución de la situación y las decisiones que adopte el bloque europeo en los próximos días serán claves para determinar cómo se gestionará esta crisis migratoria de gran escala.


