En la antesala del tradicional Tedeum del 25 de Mayo, la Iglesia envió un mensaje cargado de contenido político al advertir sobre el clima de intolerancia que atraviesa el país. El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cuestionó las descalificaciones hacia quienes piensan distinto y llamó a respetar la diversidad.
Las declaraciones se dieron durante una misa en la Catedral Metropolitana, donde el religioso reflexionó sobre el valor de la convivencia en medio de las diferencias. “Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de rechazo de todo el que piensa distinto”, expresó.
García Cuerva retomó un pasaje de San Pablo para remarcar la importancia de la pluralidad: “Diversidad de dones, diversidad de ministerios, diversidad de actividades, pero todos proceden de un mismo Espíritu”. En ese marco, planteó que el desafío actual es sostener la comunión en un contexto atravesado por la confrontación.
“Qué difícil es hablar de diversidad cuando nos sentimos dueños de la verdad y descalificamos cualquier opinión contraria”, insistió el arzobispo, en un mensaje que, si bien no incluyó referencias directas, fue interpretado como una señal hacia el Gobierno nacional.
El pronunciamiento se produce en la previa del Tedeum que se realizará este lunes, con la presencia del presidente Javier Milei y su gabinete. Sin embargo, la ceremonia estará marcada por una ausencia significativa: la vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada, en lo que expone la ruptura de relaciones dentro del Ejecutivo.
La titular del Senado mantiene desde hace tiempo una postura crítica hacia la gestión presidencial, lo que profundizó las tensiones internas. Su exclusión del acto oficial sumó un nuevo capítulo a la crisis política en el oficialismo.
El mensaje de la Iglesia llega además en un contexto de reiterados cruces del Presidente con sectores de la oposición, el periodismo y dirigentes políticos, en medio de un clima cada vez más polarizado.
Así, en una fecha simbólica para el país, el Tedeum volverá a convertirse no solo en una ceremonia religiosa, sino también en un espacio de señales políticas y llamados de atención sobre el rumbo institucional y social de la Argentina.


