La contaminación del aire representa un grave problema ambiental y sanitario en Tucumán. Según una investigación desarrollada por especialistas de la provincia, la exposición a partículas contaminantes podría reducir la esperanza de vida de la población hasta en dos años y medio. Durante la zafra de la caña de azúcar y la temporada de actividad citrícola, entre mayo y octubre, los niveles de contaminación atmosférica llegan a ser siete veces superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Los resultados serán uno de los ejes del foro “Tucumán Respira”, organizado por la Fundación Meta Tucumán en el hotel Hilton. El estudio fue realizado mediante una red de sensores instalados en distintos puntos de la provincia y reunió a especialistas de las áreas de medicina, química y ambiente. El trabajo fue premiado durante el 52.º Congreso Argentino de Medicina Respiratoria, realizado en noviembre de 2024.
La investigación estuvo a cargo de los neumonólogos Héctor Altieri y Roque Baldasaria, junto con Juan Carlos Santos y Rodrigo Marañón, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). También participaron los investigadores Aída Ben Altabef, Rodrigo Gibilisco y María Marta Sáez, vinculados a instituciones científicas y ambientales de la provincia. El monitoreo fue coordinado por el Laboratorio de Estudios Ambientales, la Fundación Breathe2Change y la Subsecretaría de Medio Ambiente de Tucumán.
Las quemas agrícolas, los pastizales y la basura
“Tucumán es la provincia más contaminada del NOA y la segunda del país, con niveles de contaminación del aire que reducen la expectativa de vida en hasta dos años y medio”, advirtió Sáez. Por su parte, los profesionales identificaron un aumento de los síntomas respiratorios en 2.000 niños de entre 7 y 11 años que concurren a distintas escuelas de la provincia, y relacionaron esos resultados con los registros de calidad del aire.
Francisco de Rosa, presidente de la Fundación Meta Tucumán, identificó tres fuentes principales de contaminación. La primera son las quemas vinculadas con la actividad agrícola, especialmente las de caña de azúcar y los restos de poda y renovación de plantaciones de citrus. Según explicó, se quema entre el 10% y el 20% de las 260.000 hectáreas de caña de la provincia, principalmente en establecimientos pequeños que no cuentan con cosechadoras. Consideró que el problema podría reducirse si los ingenios facilitaran equipos para evitar la quema.
La segunda causa son los incendios de pastizales en banquinas de rutas y caminos, que atribuyó a tareas de organismos viales, comunas y municipios. De Rosa advirtió que estos focos pueden descontrolarse y avanzar sobre cultivos, bosques, viviendas, vehículos y tendidos eléctricos.
La tercera fuente es la quema de residuos domiciliarios, ramas, pastos, hojas y plásticos. “La gente quema basura y plásticos que son muy tóxicos. Es un problema de educación porque la mayoría no sabe el daño que está haciendo”, sostuvo el dirigente.
Educación, controles y sanciones
Para De Rosa, la solución requiere combinar campañas de concientización con controles efectivos y sanciones. Si bien consideró importantes las iniciativas educativas, sostuvo que las medidas de fiscalización también pueden tener resultados inmediatos. Como ejemplo, mencionó detenciones realizadas el año pasado por quemas de caña y señaló que las investigaciones permitieron avanzar sobre los responsables de ordenar esas prácticas.
El titular de Meta también planteó que la contaminación está atravesada por desigualdades económicas y sociales. Según su análisis, los productores con menos recursos tienen mayores dificultades para acceder a maquinaria que permita cosechar sin quemar, mientras que las condiciones sociales también inciden en la gestión de residuos.
A estas fuentes se suman las características geográficas de la provincia. De Rosa explicó que la presencia de la cadena montañosa puede dificultar la circulación del humo y favorecer su acumulación, especialmente en el área de San Miguel de Tucumán.
“En épocas de zafra tenemos siete veces más los niveles de contaminación en aire que recomienda la OMS. Es gravísimo lo que pasa en Tucumán”, advirtió. Y aclaró que el objetivo de visibilizar el problema no es responsabilizar a un solo sector, sino encontrar soluciones conjuntas frente a una situación que afecta a toda la población.


