La profesional, propietaria de la veterinaria El Kadi y conocida por sus contenidos sobre salud animal, aseguró que la medida forma parte de una sucesión de presiones y malos tratos que habría sufrido durante años por su actividad en las redes sociales, donde reúne a más de un millón de seguidores.
“Le inicié un juicio al Colegio de Veterinarios de Tucumán. Me cansé del hostigamiento, me cansé de los malos tratos y me cansé de que ellos intenten que yo baje mis redes sociales”, manifestó El-Kadi al comunicar su decisión.El conflicto se profundizó a partir de un video que la veterinaria publicó luego de atender, el pasado 10 de abril, a una perra que presentaba el abdomen notablemente hinchado y un cuadro de cistitis. Durante la consulta, El-Kadi preguntó al tutor del animal qué alimento consumía y posteriormente difundió un contenido en el que cuestionó la calidad del producto.
Según explicó, su intención fue advertir a los responsables de mascotas sobre los posibles efectos de una alimentación inadecuada. “Yo, en esto de querer informar, hice un video explicando que, por más que a tu perro le guste, es como que vos comas todos los días hamburguesas de McDonald’s: vas a terminar con un cuadro hepático, con obesidad, hipertensión”, relató.
En aquella publicación también recomendó no adquirir determinados alimentos comercializados en forrajerías o dietéticas. Sin embargo, la propia profesional reconoció posteriormente que difundió el video sin contar con todos los elementos técnicos necesarios para respaldar públicamente sus afirmaciones.
“Subí el video sin tener los nombres de los lotes del Senasa, sin punción del hígado”, admitió. Después recibió una carta documento de la empresa elaboradora del alimento, que le pidió retirar el contenido y retractarse, además de comunicarle que informaría lo sucedido al Colegio de Veterinarios.
El-Kadi aseguró que aceptó el planteo de la compañía y eliminó el material. “Perfecto, tienen razón. Yo no debería haber subido nada sin eso”, expresó al reconocer que no disponía de los estudios suficientes para atribuir el cuadro del animal a un producto determinado.
La veterinaria sostuvo que el conflicto con la empresa quedó solucionado, pero afirmó que el Colegio de Veterinarios utilizó aquel episodio para iniciar una actuación en su contra y aplicarle una sanción que considera desproporcionada.
“La sanción más grave que puede imponer un Colegio es quitarte la matrícula; la segunda es limitarte por un tiempo la matrícula, y la tercera es una multa que tenés que pagar. Me ponen cinco años de multa”, señaló.
El-Kadi comparó la gravedad de la penalidad con la conducta que motivó el expediente: “Me ponen una multa de cinco años, como que yo hubiera agarrado y destripado un animal frente a la calle”.
También cuestionó que, según su versión, las autoridades de la institución nunca la convocaron para escucharla, conocer las circunstancias del caso o brindarle asesoramiento antes de sancionarla.
“Nunca el Colegio de Veterinarios me llamó por teléfono. Nunca tuve una reunión con ellos donde me dijeran: ‘¿Qué necesitás?’. Yo pago la matrícula al día y por anticipado”, afirmó.
La profesional aseguró que su presentación judicial no responde principalmente al monto económico de la multa, sino a la necesidad de establecer límites frente a lo que interpreta como un intento institucional de condicionar sus contenidos.
“No es por la plata que voy a juicio. Lo que quiero es evitar que, por envidia o poder, cumplan su objetivo”, sostuvo. De acuerdo con su relato, la demanda ya fue presentada junto con documentación y pruebas relacionadas con los supuestos episodios de hostigamiento.
“No tengo por qué seguir recibiendo llamaditas de nadie del Colegio de Veterinarios donde a mí me digan qué puedo subir, qué puedo enseñar y qué no puedo enseñar. No quiero cerrar mis redes sociales”, remarcó.
El-Kadi afirmó que su presencia digital tiene una finalidad educativa y que utiliza las plataformas para compartir información relacionada con la salud, la alimentación y el bienestar de los animales.
“Llegamos al millón de seguidores en redes y lo que me interesa es compartir lo que sé con ustedes”, indicó. Además, planteó que la controversia excede su situación individual y alcanza el derecho de las familias a recibir información sobre el cuidado de sus mascotas.
La veterinaria también aseguró que el caso comenzó a generar repercusiones fuera de Tucumán y que recibió mensajes de profesionales y abogados de distintos países. Según detalló, se comunicaron con ella desde España, Venezuela y México para expresarle su apoyo u ofrecerle asesoramiento.
En ese contexto mencionó a la abogada Eliana Olivera, vinculada al área de Derecho Animal del Colegio de Abogados de Tucumán, a quien había conocido durante un congreso sobre derechos de los animales. El-Kadi recordó que fue convocada como veterinaria para exponer sobre aspectos legales relacionados con el ejercicio de la profesión.
La profesional también incorporó una perspectiva de género a su denuncia. “Estoy segura de que si yo fuera varón no me habría pasado”, afirmó al analizar el trato que asegura haber recibido.
A pesar de haber trasladado el enfrentamiento a los tribunales, El-Kadi dijo sentirse tranquila y confió en que la Justicia evaluará las pruebas presentadas. “Antes de que se inicie el juicio, siento que ya lo tenemos ganado. Estoy en paz y tranquila porque se hizo una justicia social. Estoy segura de que los jueces serán personas competentes”, expresó.
También manifestó su expectativa de que el Colegio de Veterinarios revise su actuación: “Estoy segura de que el Colegio se va a tener que retractar y pedir perdón por sancionar a una influencer veterinaria. Si tengo un millón de seguidores es porque algo tengo”.
“Me quisieron silenciar. Están equivocados de con quiénes se metieron”, concluyó El-Kadi.
Patricia El-Kadi ejerce la profesión con la matrícula número 161. La controversia quedó ahora en manos de la Justicia, que deberá analizar la legalidad y proporcionalidad de la sanción denunciada. Hasta el momento, las acusaciones difundidas corresponden a la versión de la veterinaria y deberán ser evaluadas dentro del proceso judicial, junto con la respuesta y los argumentos del Colegio de Veterinarios de Tucumán.


