Un nuevo episodio de violencia extrema sacudió al este tucumano este viernes por la tarde, cuando un enfrentamiento armado entre dos familias dejó como saldo un joven muerto y una menor herida por una bala perdida.
El hecho ocurrió alrededor de las 17 en la intersección de Saavedra y Perú, en Banda del Río Salí, en el marco de una disputa de larga data entre los clanes Molina y Coronel, según reconstruyeron los investigadores.
De acuerdo con las primeras averiguaciones, la víctima, Juan Molina, de 19 años, se encontraba en la vía pública junto a una joven cuando fue sorprendida por dos motocicletas. En uno de los rodados circulaba una mujer de 42 años, mientras que en el otro se movilizaban tres jóvenes de 14, 17 y 22 años, todos vinculados al mismo grupo familiar.
En ese contexto, los atacantes abrieron fuego y efectuaron múltiples disparos contra el joven. Al menos dos proyectiles impactaron en su abdomen, dejándolo gravemente herido. En medio de la balacera, uno de los disparos ingresó a una vivienda cercana e hirió en el hombro a una niña de 11 años que se encontraba en el patio de su casa.
Molina fue trasladado de urgencia al hospital Eva Perón y luego derivado al Centro de Salud, donde falleció como consecuencia de la gravedad de las heridas. La menor, en tanto, fue asistida en el Hospital de Niños y se encuentra fuera de peligro.
La causa quedó en manos de la Unidad Fiscal de Homicidios II, que ordenó la intervención del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales. En la escena del crimen se secuestraron al menos cinco vainas servidas calibre 11.25, un dato que refuerza la hipótesis de un ataque directo y premeditado.
Tras el hecho, efectivos policiales lograron detener en el lugar a la mujer que participaba del ataque. Horas más tarde, un adolescente de 14 años se presentó en una comisaría junto a su padre y confesó haber sido quien efectuó los disparos, en una versión que coincide con los testimonios recolectados. Posteriormente, también fueron aprehendidos los otros dos sospechosos.
Los investigadores sostienen que se trata de un nuevo capítulo de un conflicto familiar que venía escalando desde hace tiempo y que terminó de la peor manera: con una víctima fatal y una menor inocente alcanzada por la violencia.




