Después de casi dos décadas de una investigación marcada por irregularidades, el fiscal Carlos Sale solicitó la pena de prisión perpetua para César Soto, ex pareja de Paulina Lebbos, al sostener que fue quien la asesinó mediante estrangulamiento manual en la madrugada del 26 de febrero de 2006.
Durante su alegato, el representante del Ministerio Público presentó una reconstrucción basada en lo que definió como un perfil violento del imputado, apoyado en testimonios y antecedentes de conflictos previos. Según la fiscalía, Soto habría atacado a la joven en su vivienda de calle Estados Unidos al 1.200, en un episodio que calificó como homicidio agravado por alevosía.
En ese marco, Sale también introdujo un cambio clave en la causa: decidió retirar la acusación contra Sergio Kaleñuk, al considerar que existe una “orfandad probatoria” que impide sostener su vinculación con el hecho. De esta manera, Soto quedó como el único acusado en el juicio.
El fiscal intentó cerrar el círculo sobre la autoría material del crimen al sostener que aquella noche, tras salir de un boliche en la zona de El Abasto, Lebbos y Soto habrían coincidido en el departamento del acusado. Allí, tras una discusión —presuntamente motivada por celos—, se habría producido el desenlace fatal.
El alegato también buscó dar sentido a los años de impunidad que rodearon el caso, recordando que ya existen condenas por encubrimiento institucional. Sin embargo, en esta etapa, la fiscalía concentró su estrategia en probar quién fue el autor del asesinato.
Ahora, la causa entra en su tramo decisivo. El tribunal, integrado por Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, deberá evaluar si las pruebas y testimonios son suficientes para romper el principio de inocencia o si, por el contrario, persisten dudas que justifiquen una absolución.
El veredicto, previsto para el martes 28 de abril, definirá si la hipótesis del fiscal se convierte en verdad judicial o si el caso suma un nuevo capítulo de incertidumbre.


