El Tribunal de la Sala III resolvió absolver este lunes a César Soto por el beneficio de la duda en el crimen de Paulina Lebbos, al considerar que las pruebas presentadas por el Ministerio Público Fiscal no alcanzaron el grado de certeza necesario para dictar una condena.
El fallo, firmado por los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, desestimó la hipótesis del fiscal Carlos Sale, quien sostenía que Soto había asesinado a la joven en febrero de 2006.
En la misma resolución también fue absuelto Sergio Kaleñuk, quien llegó al final del proceso sin acusación, luego de que la fiscalía desistiera de los cargos por falta de pruebas.
Tras 14 jornadas de debate, el tribunal entendió que persistían dudas razonables sobre la responsabilidad de Soto. Durante el juicio, la defensa —a cargo de Roque Araujo— cuestionó la investigación y remarcó la ausencia de pruebas directas, como testigos o elementos que ubicaran a la víctima en el domicilio del acusado la noche de su desaparición.
La debilidad del plexo probatorio, en gran parte vinculada a las irregularidades y al encubrimiento que marcaron los primeros años de la causa, terminó siendo determinante para la decisión judicial.
El veredicto implica que no hay condenados por la autoría material del crimen, pese a que en procesos anteriores sí se dictaron sentencias contra ex funcionarios y policías por encubrimiento, entre ellos el ex fiscal Carlos Albaca.
La resolución representa un nuevo golpe para Alberto Lebbos, quien durante casi dos décadas encabezó el reclamo de justicia y denunció reiteradamente una “maquinaria de impunidad” en torno al caso.
A casi 20 años del asesinato, la causa vuelve a dejar una conclusión tan contundente como inquietante: hubo un crimen, pero la Justicia no logró determinar quién fue el responsable. La impunidad volvió a ganar en Tucumán.


