La investigación por una de las maniobras de fraude más complejas registradas en Tucumán sumó nuevos elementos y amplió la imputación contra Romina Vanesa Sanavria, quien ya enfrenta 14 hechos delictivos por una extensa secuencia de estafas tras apropiarse de un DNI y una tarjeta bancaria extraviados en la vía pública.
De acuerdo a la acusación, la mujer desplegó durante más de tres meses un verdadero raid delictivo, utilizando la identidad de la víctima para extraer dinero, obtener préstamos personales, gestionar tarjetas de crédito, realizar compras millonarias, descargar recibos de sueldo desde DIGITUC y falsificar firmas para concretar operaciones financieras.
La causa es investigada por la Unidad Fiscal de Usurpaciones, Estafas y Cibercriminalidad I, que solicitó la ampliación de la imputación con dos nuevos hechos y la prórroga de la prisión preventiva por 60 días, planteos que fueron aceptados por el juez interviniente.
Los nuevos episodios incorporados ocurrieron en abril de 2026. El 17 de ese mes, la acusada se presentó en un comercio del microcentro, exhibió el DNI de la víctima y logró acceder de manera fraudulenta a un crédito por $2.761.920, tras falsificar firmas en la documentación. Días antes, el 2 de abril, había gestionado por WhatsApp otro préstamo por $2.980.000, haciéndose pasar nuevamente por la titular de la identidad.
Según la reconstrucción fiscal, todo comenzó el 26 de enero de 2026, cuando la víctima perdió un portadocumentos con su DNI y una tarjeta bancaria en la zona céntrica de la capital. A partir de ese momento, la imputada no solo retuvo los elementos, sino que los utilizó para iniciar una cadena de maniobras fraudulentas.
En las primeras semanas realizó compras presenciales y virtuales por más de $5 millones. Luego, tras acceder ilegalmente a los recibos de sueldo de la víctima a través de la plataforma DIGITUC, consiguió múltiples créditos personales por cifras millonarias.
La investigación también determinó que obtuvo una tarjeta de crédito mediante canales digitales, vinculando los datos a teléfonos bajo su control, con la que realizó nuevas compras en distintos comercios.
Las maniobras incluyeron además la extracción directa de dinero en efectivo desde la cuenta bancaria de la víctima, incluso presentándose en una sucursal y logrando retirar más de $2 millones tras engañar al personal.
El esquema continuó con la obtención de nuevos créditos, compras de bienes electrónicos y operaciones mediante terminales Posnet, acumulando deudas que impactaron directamente en la situación financiera de la damnificada.
El accionar se extendió hasta el 8 de mayo de 2026, cuando la mujer intentó repetir una operación en una entidad bancaria. En esa ocasión, fue reconocida por un empleado de seguridad, lo que permitió detectar inconsistencias en los datos biométricos y dar aviso a la Policía. La imputada fue aprehendida en el lugar.
Con la ampliación, la acusación incluye delitos de apropiación de cosa perdida, estafas reiteradas, uso de documento ajeno, falsificación de instrumentos privados y defraudación mediante el uso de tarjetas, entre otros cargos, mientras la Fiscalía continúa reuniendo pruebas para avanzar con la causa.


