La Justicia imputó este lunes al policía Gustavo Ignacio Décima por la muerte de Joaquín Alejandro Romano, de 20 años, ocurrida el 12 de febrero pasado durante un intento de robo en San Miguel de Tucumán. La Fiscalía sostuvo que el efectivo intervino para defender a su hija y a su yerno, quienes habían sido abordados por tres sujetos, pero consideró que luego excedió los límites de la legítima defensa de terceros.
La acusación fue presentada durante una audiencia de formalización de la investigación, formulación de cargos y requerimiento de medidas de coerción. La Unidad Fiscal de Homicidios II, a cargo de Carlos Sale, estuvo representada por el auxiliar de fiscal Alejandro Andole.
Décima fue acusado como presunto autor del delito de homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego, cometido con exceso en la legítima defensa de tercero.
Cómo ocurrió el intento de robo
De acuerdo con la acusación fiscal, el hecho ocurrió el 12 de febrero de 2026, alrededor de las 23.30, cuando una mujer y un hombre llegaron a su domicilio de calle Venezuela al 1600 a bordo de una motocicleta Corven Energy 110 cc.
En ese momento, fueron interceptados por tres personas. Entre ellas se encontraba Joaquín Alejandro Romano, quien habría extraído un arma de fuego de la cintura, apuntado a Sabrina Décima y exigido que entregara la motocicleta.
Ante la situación, llegó al lugar Gustavo Ignacio Décima, padre de la mujer, quien circulaba detrás de ellos en una Honda CG Titán 150 cc. Al advertir lo que estaba ocurriendo, dio la voz de “¡alto, Policía!”.
Los sospechosos emprendieron la fuga y lograron llevarse el bolso de la mujer. Inicialmente escaparon por calle Venezuela en dirección a Diagonal Heredia, mientras que Décima continuó por calle Lucas Córdoba con el objetivo de impedir que regresaran al lugar y permitir que su hija y su yerno ingresaran a la vivienda.
Los tres disparos y la muerte de Romano
Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, posteriormente los sospechosos retomaron su desplazamiento por calle Lucas Córdoba. En ese momento, Décima efectuó tres disparos con su pistola calibre 9 milímetros.
Para el Ministerio Público Fiscal, esa conducta excedió la necesidad racional del medio empleado para repeler la agresión que habían sufrido momentos antes su hija y su yerno.
Uno de los proyectiles impactó primero contra una superficie resistente, provocando el desprendimiento del encamisado y una modificación en su trayectoria. Luego alcanzó a Romano mientras escapaba del lugar.
La bala ingresó por la región dorsal derecha, impactó posteriormente en el esternón y quedó alojada en esa zona. El joven sufrió un traumatismo abierto de tórax, hemorragia masiva, hemotórax y neumotórax hipertensivo.
Las lesiones provocaron su muerte momentos después.
Qué resolvió la Justicia
Durante la audiencia, la Fiscalía no solicitó prisión preventiva para el policía, sino medidas de coerción de menor intensidad, consistentes en reglas de conducta durante seis meses.
El auxiliar fiscal Alejandro Andole fundamentó el pedido al considerar que las medidas resultaban “necesarias, proporcionales y legítimas para asegurar el normal desarrollo del proceso”.
Finalmente, el juez interviniente hizo lugar al planteo del Ministerio Público Fiscal y dispuso las medidas solicitadas.
La investigación continuará ahora para determinar las circunstancias exactas en las que se produjeron los disparos y establecer la eventual responsabilidad penal de Décima por la muerte de Romano.


