Una denuncia por extorsión contra integrantes del clan Caro abrió una investigación que podría avanzar sobre las condiciones en las que permanecían alojados algunos internos del penal de Villa Urquiza.
Según consta en el expediente, a Marcos Nacif, procesado por transportar 470 kilos de cocaína, le habrían exigido U$S 25.000 o una Renault Oroch a cambio de garantizarle protección dentro de la cárcel.
La denuncia fue realizada por los hijos de Nacif y derivó en allanamientos en las celdas de los acusados. Durante los procedimientos fueron secuestrados al menos dos teléfonos celulares.
Además, según trascendió, los investigadores constataron que los hermanos Caro ocupaban algunas de las mejores celdas de la unidad y tenían un televisor dentro del establecimiento. Estas circunstancias podrían ser incorporadas a una pesquisa para determinar si existieron privilegios o beneficios irregulares.
El fiscal Diego López Ávila les informó a los denunciados que son investigados por extorsión y amenazas, entre otros posibles delitos. Al mismo tiempo, la Justicia dispuso medidas de protección para Nacif y sus hijos. El procesado fue trasladado a otra unidad y permanece bajo custodia permanente.

La denuncia de los hijos de Nacif
Marcos Nacif fue detenido el 5 de junio en el sur de Tucumán cuando transportaba 470 kilos de cocaína. Es tío de Jorge “Pelaín” Nacif, investigado por tráfico de drogas.
Luego de ser indagado, el juez federal José Manuel Díaz Vélez le dictó prisión preventiva y ordenó su traslado a Villa Urquiza, donde quedó alojado junto a Enrique Santos Catulo.
Nacif permaneció en la Unidad 10, donde también cumplen condenas los hermanos Walter, Francisco y Emanuel Caro.
Antes de que cumpliera un mes detenido, sus hijos denunciaron que estaba siendo extorsionado. Según consta en el expediente, los Caro le habrían exigido el dinero o la camioneta para permitirle continuar alojado en ese sector y mantenerlo bajo su protección.
De acuerdo con la denuncia, si no cumplían con el pedido, Nacif podía ser trasladado a un pabellón habitado por personas con problemas de adicciones, donde supuestamente quedaría sin protección.
Uno de sus hijos declaró que su padre le había dicho que, si entregaban la camioneta, permanecería resguardado hasta que finalizara el proceso judicial en su contra.
El otro denunciante relató que, durante una visita, Nacif le presentó a los hermanos Caro y luego lo llevó hasta su celda. Allí le habría contado que lo amenazaban con una punta carcelaria y con hacerle daño o impedirle dormir si no entregaba lo que le exigían.
Las conversaciones que quedaron registradas
La causa también incorporó conversaciones telefónicas entre Nacif y sus familiares. Los investigadores sospechan que algunas de esas comunicaciones se realizaron mediante celulares que estaban en poder de los Caro.
En una de las conversaciones, Nacif manifestó su temor por su situación dentro del penal y les pidió a sus familiares que no recurrieran a la Policía, abogados o jueces.
También les habría indicado que llevaran durante una visita la documentación de la camioneta para avanzar con la transferencia del vehículo mediante una escribanía.
Los familiares aportaron además mensajes de WhatsApp configurados para ser escuchados una sola vez. Lograron registrar esos audios y los entregaron a los investigadores.
Allanaron las celdas y ahora investigan los posibles privilegios
Después de recibir la denuncia, el fiscal López Ávila impulsó distintas medidas. Una de ellas fue el allanamiento de las celdas de los denunciados, autorizado por la Justicia.
Durante los procedimientos se secuestraron al menos dos teléfonos celulares. También se constató que los hermanos Caro ocupaban celdas consideradas privilegiadas dentro de la unidad y contaban con un televisor.
Abogados penalistas consultados señalaron que no sería habitual que un interno disponga de un televisor dentro de su celda y que, en caso de existir, debería contar con una autorización correspondiente.
También se puso bajo análisis la forma en que Nacif recibía medicamentos, ya que, según los especialistas citados en la investigación, esa tarea corresponde al personal del Servicio Penitenciario y no a otros detenidos.
La pesquisa buscará determinar ahora si esas condiciones respondían a autorizaciones reglamentarias o si existieron beneficios concedidos de manera irregular.
Quiénes son los integrantes del clan Caro
Los hermanos Caro son oriundos del barrio Victoria y fueron condenados en la causa conocida como “La industria del escruche”, que investigó a una organización dedicada al robo de viviendas y liderada por Miguel “La Gata” Lizárraga.

En esa investigación, encabezada por López Ávila, se analizó el crecimiento económico de integrantes de la familia y sus posibles vínculos con policías y empleados judiciales que podrían haberles proporcionado información o cobertura.
Tiempo después, Marcos y Francisco Caro fueron condenados por el homicidio de un adolescente ocurrido en 2018. Sus nombres también aparecieron vinculados a otras investigaciones por narcotráfico, aunque no fueron procesados por esos hechos.

Tras la nueva denuncia, la Justicia analiza además la posibilidad de trasladar a los hermanos Caro al penal de Benjamín Paz, mientras continúa la investigación para determinar si existieron extorsiones y qué responsabilidades podrían corresponderles.


