San Martín perdió ante Quilmes y quedó al borde de despedirse del sueño del ascenso

El Santo no logró sostener la ventaja inicial y complicó sus aspiraciones de ingresar al Reducido.


San Martín de Tucumán sufrió una derrota dolorosa ante Quilmes por 2-1 y quedó muy comprometido en la pelea por ingresar al Reducido. En un encuentro atravesado por la urgencia de ambos equipos, el Santo no consiguió imponer una idea de juego, perdió la ventaja que había conseguido en el inicio y terminó cayendo en medio de la polémica por el arbitraje de Adrián Franklin, cuestionado por las decisiones que derivaron en los dos penales del conjunto local.

El equipo de Alejandro Orfila arrancó con un esquema 4-2-3-1, con Santiago Briñone y Agustín Graneros en el medio, Álvaro Veliez abierto por derecha, Matías “Caco” García como enganche y Nicolás Castro por izquierda. Ante la lesión de Mauro Verón, Luca Arfaras ocupó el lugar de referencia ofensiva. La apuesta era generar juego por el centro y profundizar por las bandas, pero el funcionamiento nunca terminó de consolidarse. Sin asociaciones ni claridad, San Martín apeló al esfuerzo y encontró la ventaja a los seis minutos, cuando Castro convirtió después de una asistencia con la espalda de Arfaras.

Quilmes, que también necesitaba sumar para alejarse de la zona de descenso, respondió con mayor presencia en campo rival. Aunque tampoco mostró un juego brillante, encontró en Gonzalo Vega, de 19 años, a su principal desequilibrio. El extremo desbordó reiteradamente por la derecha y fue protagonista de varias de las aproximaciones más peligrosas del Cervecero. En ese contexto llegó el primer penal sancionado por Franklin, que Aarón Spetale transformó en el empate. La decisión arbitral generó cuestionamientos y modificó el desarrollo de un partido que ya se jugaba con mucha tensión.


Un cambio de esquema que no alcanzó

En el entretiempo, Orfila decidió modificar el planteo: sacó a Graneros, hizo ingresar a Diego Diellos y pasó a un 4-4-2, con García más retrasado y dos delanteros de referencia. Durante algunos pasajes, la variante le permitió a San Martín adelantar sus líneas y disputar el encuentro más cerca del arco rival. El equipo tuvo momentos de mayor presencia ofensiva, aunque le faltó precisión para convertir esa reacción en una ventaja.

Sin embargo, los cambios posteriores volvieron a alterar el funcionamiento. Los ingresos de Aníbal Paz, Jorge Juárez y Gonzalo “Turbo” Rodríguez modificaron nuevamente la estructura y el Santo perdió continuidad. Cuando intentaba sostener su mejor momento, retrocedió en el campo y dejó de encontrar respuestas futbolísticas. Poco después, una acción protagonizada por Rodríguez terminó en otro penal sancionado por Franklin, una decisión que también fue cuestionada. Spetale volvió a convertir y puso el 2-1 definitivo para Quilmes.

La derrota dejó a San Martín en una situación delicada, con sus aspiraciones de ascenso seriamente comprometidas. Más allá de la controversia arbitral, el equipo volvió a exhibir dificultades para generar juego, sostener una estructura y responder cuando el partido exigía claridad. El Santo quedó obligado a depender de otros resultados y de una combinación de circunstancias para mantener viva la ilusión de ingresar al Reducido. La polémica por los penales marcó el desenlace, pero las limitaciones futbolísticas también pesaron en una caída que puede resultar determinante para su temporada.