Michelo, de denunciado como cómplice de Maduro a grabar el bombardeo de Caracas


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Venezuela amaneció sin luz y con una escena impensada hasta hace poco: Nicolás Madurocapturadoy el chavismo en retirada, mientras Michelo transmitía desde su balcón. El influencer argentino incomodó en serio a Argentina, donde dirigentes del PRO impulsaron una denuncia penal que lo señala como propagandista del régimen y lo devuelvea un escenario mucho menos cómodo que Instagram.

Michelo, el militante que descubrió la guerra en vivo

Michelo, cuyo nombre real es Diego Omar Suárez,se hizo conocido hace años por videos virales bastante inofensivos: trajes con luces, bailes robóticos, desafíos de TikTok. Nada hacía pensar que ese personaje iba a mutar en uno de los propagandistas argentinos más visibles del chavismo, con llegada directa al poder venezolano. Y sin embargo, pasó.

Se mudó a Venezuela, empezó a hablar de la “verdadera realidad” del país, apareció en actos oficiales y hasta grabó contenido con Nicolás Maduro, incluyendo una canción donde afirmaba: “Venezuela no es como te dicen las redes. Aquí hay mucha paz y un pueblo muy alegre”.

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Michelo se transformó en cronista de guerra al relatar los bombardeos en Caracas, mostrando miedo real y contradicciones evidentes entre su militancia chavista y la violencia que presenció.

El problema es que la realidad no suele respetar guiones. Durante los ataques estadounidenses sobre Caracas, Michelo grabó videos desde su departamento y relató lo que veía. “Yo con mis propios ojos vi las explosiones. Literalmente explotó en varios lugares y se escuchaban ruidos de aviones”, dijo en Instagram. En otro momento agregó: “No se ve pero está lleno de humo”, mientras explicaba que “grabé un par de tomas pero se fue la luz en la mitad de Caracas”.

En un video posterior, respondiendo a quienes le marcaban que “se le borró la sonrisa”, Michelo fue directo: “Perdónenme por tener un poco de corazón, porque generalmente cuando bombardean, invaden un país, sobre todo Estados Unidos, van por los civiles”. Y siguió, visiblemente afectado: “Saben lo que es oír gritos de gente inocente, sobre todo de niños”. La militancia en redes de repente chocó con la guerra real.

Propaganda, caída de Maduro y un problema legal en casa

Un año antes de que Michelo denunciara la invasión y que le cantara a Donald Trump que “Venezuela no es tu tierra, Donald Trump. El petróleo de aquí no te lo llevarás”, en Argentina se activaba otro frente bastante menos romántico. Maximiliano Ferraro, presidente de la Coalición Cívica ARI, confirmó en X que presentó una denuncia penal contra el influencer, junto a Karina Banfi (UCR) y Fernando Iglesias y Sabrina Ajmechet (PRO).

Según explicó, lo acusan de “encubrir delitos de lesa humanidad, minimizar las torturas perpetradas en el centro de detención ilegal Helicoide y ordenar la detención, a través de agentes del régimen de Maduro, de una mujer que lo enfrentó públicamente”.

La cosa no quedó ahí. El legislador liberal Yamil Santoro también avanzó con una presentación judicial: “Ser un hijo de puta no es un delito, pero promocionar la dictadura de Maduro condenada por delitos de lesa humanidad, difundir mensajes antisemitas y promover el secuestro de opositores, sí es delito”. Y remató: “A los propagandistas de las dictaduras los quiero presos”.

Michelo hoy habla de niños, de bombas y de soberanía, pero durante años fue parte activa de un relato que negó persecuciones, torturas y censura, incluso cuando varios organismos internacionales y medios como BBC, Reuters y Human Rights Watch documentaban lo contrario. Ahora, con Maduro afuera y el chavismo en estado de shock, el salteño quedó expuesto como una de las caras visibles de un régimen que se derrumba.


Desde Argentina, Michelo enfrenta denuncias penales por encubrir los crímenes del chavismo, quedando expuesto como propagandista de un régimen hoy en caída libre.

En redes sigue arengando, hablando de Latinoamérica y del petróleo, pero la pregunta ya no es qué video va a subir después. La pregunta es qué va a hacer cuando la Justicia argentina avance y cuando el relato épico deje definitivamente de rendir likes. Porque como decía Grondona, “todo pasa”. Y a Michelo, al menos por ahora, ya se le borró la sonrisa.

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