Mensajes y ausencia de aviso: reconstruyen las horas previas al asesinato de Érika en Tucumán


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La familia de Erika Antonella Álvarez vivió horas de incertidumbre hasta reconstruir sus últimos momentos con vida. El testimonio de su hermana Milena y una serie de indicios que en un primer momento no alertaron resultaron fundamentales para clarificar lo ocurrido.

Según relató Milena en TN, Erika vivía sola desde hacía seis años a pocos metros de la casa familiar. “Era una chica que no se desaparecía. Siempre sabíamos de ella”, remarcó.

La última comunicación se produjo durante la madrugada del miércoles: intercambió mensajes con su madre y una de sus hermanas y luego dejó de responder. Durante buena parte del día la familia supuso que estaba durmiendo: el aire acondicionado y la luz de su habitación permanecían encendidos, algo habitual ya que solía pasar la noche despierta usando el celular.

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Con el correr de las horas, al no recibir respuestas, la preocupación creció. Cerca de las 20 la madre notó que los mensajes ya no llegaban; aun así, la idea de que seguía descansando se mantuvo hasta la mañana siguiente.

El jueves, los padres decidieron ir a su casa y entraron con una llave de repuesto. Erika no estaba. Tampoco encontraron su cargador de celular, lo que reforzó la hipótesis de que había salido, aunque nadie sabía a qué hora. Una vecina aseguró haberla visto alrededor de las 7:30 de la mañana con el mismo pantalón blanco que llevaba la noche anterior; otros vecinos, en cambio, dijeron no haberla visto salir durante la mañana.

El momento en que la familia recibió la peor noticia

Ese jueves por la tarde, Milena leyó en redes y en portales una noticia sobre el hallazgo de una mujer asesinada, pero en primera instancia no la relacionó con su hermana. “En mi cabeza, ella estaba durmiendo”, explicó. Fue la madre quien insistió en acercarse al lugar para verificar la información.

Al llegar a una comisaría cercana, Milena informó que hacía varias horas que no sabían nada de Erika. Los policías le preguntaron por los tatuajes que tenía su hermana. “Cuando se miraron entre ellos, ya supe”, recordó. Minutos después, los efectivos confirmaron que la mujer hallada sin vida era Erika.

Según el informe del Cuerpo Médico Forenseentregado a la Unidad Fiscal de Homicidios, a cargo de la fiscal María del Carmen Reuter, la causa de muerte fue un traumatismo craneofacial grave acompañado de una luxación cervical.

Los peritos indicaron que la joven sufrió golpes contundentes y severos en la cabeza y la cara. Además, la lesión en las vértebras del cuello resultó letal, lo que pone de manifiesto la violencia con la que actuó el o los agresores antes de abandonar el cuerpo en un predio de residuos del barrio Manantial Sur. Hasta el momento no hay detenidos.

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