En tiempos donde las redes sociales suelen estar dominadas por el entretenimiento y la polémica, Jorgito Díaz se consolidó como una figura distinta: la de un joven influencer que convirtió su alcance digital en una herramienta concreta de ayuda social. Con apenas 22 años, el tucumano logró movilizar a miles de personas para mejorar la vida de quienes atraviesan situaciones extremas, y su reciente acompañamiento a Maia volvió a poner su nombre en el centro de la escena.

Jorgito se hizo conocido recorriendo calles y barrios vulnerables de Tucumán con su celular, escuchando historias reales y mostrándolas sin filtros. Su contenido no busca el golpe bajo ni el show: muestra necesidades concretas y apela a la empatía colectiva. Así, logró construir una comunidad que responde rápidamente cuando se trata de colaborar.
La historia de Maia, una joven madre que sobrevivía vendiendo encendedores y artículos de higiene casa por casa, fue una de las que más impacto generó. El video en el que Jorgito la ayuda económicamente se viralizó en pocas horas y despertó una ola de solidaridad que superó las fronteras de la provincia. A partir de esa exposición, se organizó una colecta que reunió una suma millonaria, destinada no solo a cubrir necesidades urgentes, sino también a proyectar un futuro más estable para ella y su familia.

Según explicó el propio influencer, el objetivo es acompañar a Maia de manera integral: ayudarla a acceder a una vivienda digna y a iniciar un emprendimiento que le permita sostenerse por sus propios medios. “La idea no es dar algo por un día, sino cambiar una realidad”, repite en sus publicaciones, donde también suele aclarar que su rol es estrictamente solidario y transparente.

El caso volvió a abrir el debate sobre el rol de las redes sociales y el llamado “asistencialismo viral”. Mientras algunos cuestionan este tipo de acciones, otros destacan el impacto concreto que generan cuando el Estado no llega a tiempo. En el caso de Maia, la visibilidad también permitió que organismos oficiales tomaran intervención y ofrecieran apoyo institucional.
Lejos de presentarse como un salvador, Jorgito Díaz insiste en que su mérito principal es “mostrar lo que muchos no quieren ver”. Con cada historia, pone en evidencia realidades que suelen permanecer invisibles y demuestra que, cuando la solidaridad se organiza, las redes pueden ser algo más que likes: pueden convertirse en una herramienta capaz de cambiar vidas.



