Lo que debía ser un trayecto seguro hacia la escuela terminó convirtiéndose en un siniestro evitable. Un niño que circulaba en su bicicleta por la calle Saavedra Lamas, rumbo al Colegio Pablo Apóstol, sufrió una caída provocada por el estado de abandono de la vía pública. Al intentar sortear un bache profundo, rodeado de adoquines sueltos, la rueda se trabó; el menor fue proyectado y cayó de cara contra el pavimento.

El resultado fue un rostro ensangrentado y un susto que difícilmente se borre pronto. Vecinos relataron que se debió llamar al 107 para que personal de emergencia asistiera en el lugar. Denotan, además, que ese bache no es nuevo y que, hasta ahora, la falta de intervención ya cobró una víctima.
“No podemos seguir mirando para otro lado mientras nuestras calles se transforman en trampas para nuestros hijos”, expresaron los residentes de la cuadra, quienes reclaman reparación y mayor mantenimiento urbano. La escena reabre el debate sobre el estado de las veredas y calzadas en la ciudad: la seguridad vial no solo depende de conductas sino también de infraestructuras en condiciones.




