El fallecimiento del doctor Daniel Marranzino, titular de la Fiscalía Penal de Cámara III del Centro Judicial Capital, generó un fuerte impacto en el ámbito judicial. Con más de 40 años de carrera, fue una figura central del fuero penal tucumano y protagonista de causas complejas en instancias clave del sistema acusatorio.
Según se confirmó en las últimas horas, el fiscal murió tras atravesar una prolongada enfermedad. En los tribunales era reconocido por su perfil técnico y su permanencia en funciones de alta responsabilidad, especialmente como fiscal de Cámara, donde tenía a su cargo la revisión y sostenimiento de acusaciones en juicios orales.
En paralelo a su actividad judicial, Marranzino también tuvo participación institucional. El año pasado fue elegido como representante ante el Consejo Asesor de la Magistratura, en una elección interna de la Asociación de Magistrados que se resolvió por un margen mínimo.
Su figura también fue parte de la dinámica interna del Ministerio Público Fiscal. En distintos momentos se desempeñó como ministro fiscal subrogante, lo que implicó asumir funciones de conducción dentro del organismo y participar en decisiones institucionales de relevancia.
La noticia de su fallecimiento generó repercusión en tribunales y entre operadores judiciales. Desde el Ministerio Público Fiscal destacaron su compromiso con la ley y su extensa carrera, mientras que se dispuso duelo institucional por tres días.
La muerte de Marranzino marca el cierre de una etapa dentro de la Justicia tucumana, con un recorrido atravesado por causas complejas, decisiones técnicas y una fuerte presencia en el fuero penal durante más de cuatro décadas.




